PITIRIASIS ROSADA. SOSPECHA Y DIAGNÓSTICO.

Autor: Dra. Valeria Ortiz Vega. Residente Medicina Familiar UC.
Editor: Dra. Pamela Rojas G. Docente Departamento de Medicina  Familiar UC.

INTRODUCCION (1,2)

La pitiriasis rosada es una enfermedad de la piel aguda, inflamatoria y autolimitada. Aunque es fácilmente reconocible en su presentación típica, las formas atípicas pueden suponer un reto diagnóstico.
Afecta a todas las edades; el 50% de los casos se producen antes de los 20 años, siendo su incidencia mayor entre los adolescentes. Sólo el 4% de los casos se producen antes de los 4 años.
Se describe en todas las estaciones del año, sin embargo algunos estudios sugieren un aumento de frecuencia en la primavera y el otoño.

ETIOLOGÍA

No hay asociación clara entre el desarrollo de la pitiriasis rosada y una causa específica.
Existe evidencia empírica y experimental limitada en relación a exposición a agentes infecciosos tales como Virus Herpes 6 y Virus Herpes 7.
También se ha sospechado de un componente inmune en la patogénesis de la pitiriasis rosada, sosteniendo que  se trataría de una enfermedad que afecta a individuos genéticamente susceptibles, sin embargo, no hay estudios suficientes ni de buena calidad metodológica que sostengan dicha hipótesis(3).

CLÍNICA(1,2,4)

En el 5% de los pacientes que presentan un cuadro de pitiriasis rosada se observa un pródromo de cefalea, malestar general y faringitis.
En aproximadamente el 50-90% aparece la erupción de una placa heráldica única como lesión inicial. Se caracteriza por ser una lesión de 2 a 10 cm de diámetro, ovoide, eritematosa y ligeramente elevada, con un collarete típico de escamas en el margen, y ubicada por lo general en el tronco.
Aproximadamente 2 a 21 días después de la aparición de la placa heráldica, aparece la erupción del resto de las lesiones, las que se caracterizan por ser lesiones redondas u ovaladas de color rosa-salmón, de 5 a 10 mm, con un collarete escamoso delicado que apunta hacia el centro de la lesión. La distribución árbol de navidad es altamente característica, y el prurito es variable. Estas lesiones suelen durar de 2 a 12 semanas, sin embargo hay casos descritos hasta 5 meses,

Presentación atípica
Casi en 25% de los casos la forma de presentación del cuadro es una pitiriasis rosada inversa. Esta compromete cara, axilas e ingle,  y afecta con más frecuencia al sexo femenino, a niños más pequeños, y a población afroamericana.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL

El diagnóstico diferencial de la pitiriasis rosada es bastante amplio e incluye: soriasis guttata, tiña corporis, eczema numular, exantema viral, liquen plano, pitiriasis alba y sífilis secundaria, siendo éste último el que cobra mayor relevancia debido al pronóstico y manejo que se debe ofrecer.
A diferencia de la pitiriasis rosada, en la sífilis secundaria podemos ver lesiones en palmas y plantas, no pruriginosas, y generalmente de color rojo cobrizo. Aparecen alrededor de 8 semanas después de la sífilis primaria, y su erupción se acompaña de fiebre, cefalea, artralgias y dolores óseos. Inicialmente son lesiones maculares y se convierten en pápulas redondas u ovaladas, nunca escamosas, a los 3 meses de evolución (4)

TRATAMIENTO

La mayoría de los casos de pitiriasis rosada no necesitan más tratamiento que apoyo y educación adecuada de los pacientes, sin embargo se describen en la literatura algunas opciones terapéuticas:

1.- Corticoides tópicos u orales para el prurito: No hay estudios randomizados controlados que apoyen su eficacia.

2.- Antibióticos: Eritromicina. Su mecanismo de acción no está claro, pero aparentemente su efecto no se explica por su rol como antimicrobiano ya que no hay mejoría con el uso de otros macrólidos. Existe limitada evidencia en relación a su efectividad. Un estudio con n pequeño, analizado por la Colaboración Cochrane, demostró una diferencia estadísticamente significativa a favor del uso de eritromicina oral versus placebo en la mejoría del rash y en la reducción de puntajes de prurito (5).

3.- Terapia antiviral: por la relación propuesta entre la pitiriasis rosada y el herpesvirus humano se han realizado estudios de terapia antiviral (aciclovir) en pacientes con este trastorno. Los resultados de estos estudios sugieren que podría haber cierto beneficio del tratamiento con aciclovir para los pacientes con pitiriasis rosada, sin embargo, estudios in vitro demuestran que el aciclovir tiene poca actividad antiviral contra el HHV-6 y HHV-7. En la práctica los expertos en el tema generalmente no utilizan antivirales, dejando a criterio del tratante el manejo de los pacientes(2,6).

RESUMEN

La pitiriasis rosada es un cuadro benigno y de buen pronóstico. Es de fácil reconocimiento si se presenta en su forma clásica, pero hay que tener presente que también se puede manifestar de forma atípica.
Es importante tener presente los diagnósticos diferenciales, en especial la sífilis secundaria debido a que el manejo y el pronóstico son diametralmente distintos.
Por ser una patología benigna, la mayoría de los pacientes no requieren tratamiento farmacológico, sólo educación.

Bibliografía

  1. A. Howland Hartley. (1999). Pityriasis. Pediatr. Rev.;20;266.
  2. Adam O Goldstein et al (2012). Pityriasis  rosea. UpToDate.
  3. A. Chuh1, H. et al. (2004). Pityriasis rosea – evidence for and against an infectious aetiology. Review article. Epidemiol. Infect.
  4. Stulberg D. Pityriasis Rosea. Am Fam Physician. 2004;69:87-92,94
  5. Chuh AA. Et al. (2007). Interventions for pityriasis rosea. Cochrane Database Syst Rev.18;(2):CD005068.
  6. S Rassai et al. (2010). Low dose of acyclovir may be an effective treatment against pityriasis rosea: a random investigator-blind clinical trial on 64 patients. Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology.