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Con el objetivo de distinguir a los mejores egresados 2009 de la carrera de Ingeniería Comercial de las distintas universidades chilenas, la red Universia, en conjunto con el diario Estrategia, entregaron este miércoles el premio "Líderes del futuro". Entre un total de 85 alumnos, de 43 planteles, fueron galardonadas dos ex alumnas de la Pontificia Universidad Católica de Chile: María Loreto Cox Alcaíno y María Edwards Eluchans.
La ceremonia, que se realizó en el Hotel Hyatt, fue inaugurada por el subsecretario de Educación, Fernando Rojas, quien instó a los premiados a cuestionarse cómo pueden retribuir al país todo lo que han recibido: "Tenemos importantes desafíos, especialmente en materia de educación. Por eso, quiero invitarlos a seguir trabajando con la pasión, entusiasmo y esfuerzo que los ha caracterizado para volcarse por un Chile lindo, grande y que pueda dar oportunidades a todos".
Las palabras del subsecretario fueron recogidas por Loreto Cox. La economista, que actualmente trabaja en investigación académica en el Centro de Estudios Públicos (CEP), no sólo recalcó su fuerte interés por el mundo público y académico, sino también su agradecimiento con la formación recibida en la UC. "Yo me tomé bastante en serio la universidad y, al final, es bueno que eso se reconozca. Todo lo que he aprendido ha sido un gran pilar en mi trabajo e investigación académica y estoy segura de que me seguirá sirviendo a lo largo de la vida", aseguró.
Durante la ceremonia también intervinieron el presidente del diario Estrategia, Víctor Manuel Ojeda, y el director general de Universia Chile, José Pedro Fuenzalida, quienes destacaron el impacto que han tenido históricamente los ingenieros comerciales en el país. "Con esta iniciativa buscamos reconocer la constancia, dedicación y excelencia académica de quienes deberán tomar grandes decisiones en beneficio de las diversas instituciones y empresas chilenas", recalcó Fuenzalida.
Una opinión que es compartida por María Edwards, quien actualmente trabaja para el grupo Copesa y está convencida de que el verdadero valor de un ingeniero comercial está en su "capacidad para combinar las variadas herramientas que ha recibido durante su formación, con la pasión y los valores necesarios para desempeñarse en cualquier ámbito y dar así sentido a su trabajo".